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El Principito - Saint-Exupéry+ Juan Luis Guerra

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“ "Te amo" - dijo el principito…  -“Yo también te quiero” - dijo la rosa.  -“No es lo mismo” - respondió él… …”Amar es la confianza plena de que pase lo que pase vas a estar, no porque me debas nada, no con posesión egoísta, sino estar, en silenciosa compañía. Amar es saber que no te cambia el tiempo, ni las tempestades, ni mis inviernos. Amar es darte un lugar en mi corazón para que te quedes como padre, madre, hermano, hijo, amigo y saber que en el tuyo hay un lugar para mí. Dar amor no agota el amor, por el contrario, lo aumenta. La manera de devolver tanto amor, es abrir el corazón y dejarse amar.”  -“Ya entendí” - dijo la rosa.  -” No lo entiendas, vívelo” - agregó el principito… ”

CUENTO: El petirrojo de Selma Lagerlof

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►Aquí les regalo este cuentito . Surgió como una curiosidad su búsqueda, ya que no lo conocía. Viendo la película sobre la vida de la Madre Teresa de Calcuta ; unos de los niños comento sobre este cuento y a mi me dieron muchas ganas de leerlo y pues ahora comparto con ustedes. La música que escogí es muy bonita. Era en el tiempo en que Dios creó el cielo y la tierra, también todos los animales y plantas, a los cuales dio nombre al mismo tiempo. Sucedió un día que hallándose Dios en el Paraíso, pintando los pájaros, se le agotaron los colores de la paleta, de modo que el jilguero hubiese quedado incoloro de no darse la casualidad de que Dios no había limpiado aún todos sus pinceles. Fue también entonces cuando Dios dotó al asno de unas largas orejas, por su dificultad en retener su nombre. Lo olvidó apenas hubo dado unos pasos por las vegas del Paraíso, y tres veces se vio obligado a volver a preguntar cuál era su nombre. Así es que Dios, un poquito impaciente, lo tomó por ambas orej...

El paquete de galletas

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Este es un cuento que escuche alguna vez en una radio y me gusto mucho... Cuando aquella tarde llegó a la vieja estación le informaron que el tren en el que ella viajaría se retrasaría aproximadamente una hora. La elegante señora, un poco fastidiada, compró una revista, un paquete de galletas y una botella de agua para pasar el tiempo. Buscó un banco en el andén central y se sentó preparada para la espera. Mientras hojeaba su revista, un joven se sentó a su lado y comenzó a leer un diario. Imprevistamente, la señora observó como aquel muchacho, sin decir una sola palabra, estiraba la mano, agarraba el paquete de galletas, lo abría y comenzaba a comerlas, una a una, despreocupadamente. La mujer se molestó por esto, no quería ser grosera, pero tampoco dejar pasar aquella situación o hacer de cuenta que nada había pasado; así que, con un gesto exagerado, tomó el paquete y sacó una galleta, la exhibió frente al joven y se la comió mirándolo fijamente a los ojos. Como respuesta, e...